Pujol: A la mañana siguiente y siguiendo el plan estipulado cogimos el tren hacia Patras. Antes en la estación muchos mochileros compartían nuestra intención. Resultado: que a pesar de llegar a la segunda parada sentados el paso del Peio nos res relegó a la posición vertical. La mitad del viaje tuvimos que simular a aquellos que en San Sebastián cogen el bus para ir de Aiete al centro. Nuestro viaje duró 5 horas!! Grecia!!
Al llegar a Patras y al grito de ¡¡Vicente!!, seguimos al resto de la gente. Una cola bastante larga había para comprar el billete (eso ahora es algo usual, del día a día), pero conseguimos uno en un ferry que teóricamente iba a ser mejor que el PUTO ferry que cogimos a la ida.
Y así fue. Teníamos piscina!! Y el barco estaba bastante bien, pero (hay ene!) resulta que tenemos piscina el único día que nos toca nublado. Dios nos da la de cal esta vez.
Dave: Gran ferry el que cogimos, por las grandiosas prestaciones que comenta arriba el Puck y por otra más importante aún. Allí tuvimos la oportunidad de conocer al mito viviente que se hace llamar “el rey del sueño”, que cohabita en el olimpo de los dioses junto con el príncipe de los pestuzos y el rey de la herramienta. Nos asombraron sus dotes de sueño en cualquier situación y posición. La lastima fue que su estado de permanente inconsciencia no nos dejó preguntarle quien era su maestro. Así nos fuimos a dormir no sin antes presenciar una clase práctica de hacer figuras de globos por parte de unos simpáticos paisanos y que Pujol jurase odio eterno al Furïs por una treta en la pocha.
Mostrando entradas con la etiqueta Grecia. Mostrar todas las entradas
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jueves, 1 de agosto de 2002
miércoles, 31 de julio de 2002
Viven
Pujol: Mi despertar fue un suceso curioso. De repente oí la voz del Dave y su mano moviéndome. Él me decía que eran las 8:30 pero yo no entendía como se puede ser tan cabrón de despertar a un pobre hombre nocturno a esas horas de la mañana. Alteré mi posición con intención de encontrar otra para seguir realizando la actividad propia de esa hora y me encontré con una cama de extrema dureza y fría. Estaba en el puto suelo de una plaza durmiendo!!
Entonces una voz de un autentico borracho se hizo en la decorada plazuela de pueblo! “…aunque seáis obreros os mataré” hay que estar borracho o ser un asesino para decir estas cosas.
Con una pereza inmensa en mi ser, me quedé para cuidar al ser que antes había dicho esto, es decir, Erik; por si acaso, realizaba un asesinato matinal. Mientras el Furïs y Dave caminaban a recoger las cosas en la consigna para ir a la playa. Cuando el ex pregonero y yo nos disponíamos a seguir sus pasos una señora alegre y jovial nos dijo desde la distancia “bed good, ¿¿eh??”.
En pocos minutos nos reunimos con los anteriores y pestuzamos en la playa. Objetivo: alejarnos del sol!! Las sombra como en la nocturnidad eran nuestro hogar.
De oscuridad en oscuridad tocando un poco el sol llegamos a coger el ferry a las 14:30.
Dave: Allí estábamos los cuatro con la peor pinta que se pueda imaginar. El ferry fue rápido y no nos enteramos apenas del trayecto. Tal vez esto fue porque íbamos tirados durmiendo en la cubierta. Todo el mundo que pasaba nos miraba con una cara mezcla de lastima y repugnancia, y en alguna ocasión hasta al Sr. Pujol le dieron un par de patadas. Tras 5 horas llegamos al Pireo, puerto de Atenas, y cogimos un metro para el centro de la ciudad. Allí buscamos alojamiento para pasar la noche, el Furïs y moi nos metimos en un albergue, pero como no había más sitio, Puck y el Boti les tocó alojarse en el típico hostal de maleantes de película, con cucarachas y chinches incluidas.
Cenamos extrañas comidas en un lugar que nos recomendó un rufián, tras esto nos fuimos a la cama, donde, por fin, tras dos noches de autentica vida “sin techo”, pudimos dormir en una cama. Cabe decir que todos llegamos a Atenas con más ganas de irnos de allí que de otra cosa.
¡Que ganas teníamos de irnos de Grecia!
Entonces una voz de un autentico borracho se hizo en la decorada plazuela de pueblo! “…aunque seáis obreros os mataré” hay que estar borracho o ser un asesino para decir estas cosas.
Con una pereza inmensa en mi ser, me quedé para cuidar al ser que antes había dicho esto, es decir, Erik; por si acaso, realizaba un asesinato matinal. Mientras el Furïs y Dave caminaban a recoger las cosas en la consigna para ir a la playa. Cuando el ex pregonero y yo nos disponíamos a seguir sus pasos una señora alegre y jovial nos dijo desde la distancia “bed good, ¿¿eh??”.
En pocos minutos nos reunimos con los anteriores y pestuzamos en la playa. Objetivo: alejarnos del sol!! Las sombra como en la nocturnidad eran nuestro hogar.
De oscuridad en oscuridad tocando un poco el sol llegamos a coger el ferry a las 14:30.
Cenamos extrañas comidas en un lugar que nos recomendó un rufián, tras esto nos fuimos a la cama, donde, por fin, tras dos noches de autentica vida “sin techo”, pudimos dormir en una cama. Cabe decir que todos llegamos a Atenas con más ganas de irnos de allí que de otra cosa.
¡Que ganas teníamos de irnos de Grecia!
martes, 30 de julio de 2002
En el día más largo de nuestra vida hallamos a la ponedora “doble hibrida”

Dave: Allí estábamos, los 4 con nuestros bártulos y humores deficientes, a las 4:00 de la mañana, con sueño. En fin, un cúmulo de despropósitos
que parecían una de las peores pruebas que tendríamos que superar. Pero afortunadamente supimos sobreponernos a la tensión y nos hicimos una piña (discusión por medio) para tomar una importantísima decisión, nos quedaríamos en Mykonos sin lugar alguno en el que cobijarnos e inspeccionaríamos la note Mykoniense.
Durante todo el día nos arrastramos recargando energías y llegado el momento nos pusimos el uniforme de farra y fuimos al “aker” de Mykonos. Todos íbamos sin duchar pero personalmente diré que me daba dentera tocar mi pelo, jamás lo había tenido tan sucio.
Boti: La noche prometía ser larga y emocionante osea que antes de ponernos el mono de trabajo y
empezar a soplar, se tomaron una serie de decisiones a seguir a rajatabla: privar con moderación era la principal, ya que sin un lugar donde piltrar una borrachera fea no ayuda en exceso; la segunda decisión fue evitar las tanganas, al grito de bat, bi eta hiru, todos a correr si la cosa se pone fea y es que esa misma mañana presenciamos desde tribuna más de una tangana con botella partida en mano! No se andan con chiquitas!
Con la voluntad de cumplir las especificaciones Pujol se compró botella de clarete y el Dave y yo medio litro de Águila. En un visto y no visto, el tiempo que tardamos David y yo en bebernos las cervezas, Puch se jodio la botella de claro calentita que le calentó el celebro, pintaban copas! Pujol no vaciló en cogerse la siguiente botella sin haber acabado la primera.
Tras discusiones acaloradas y transcendentales y con combustible suficiente en el cuerpo abandonamos el pseudo-Aker hacia la una y media. Fue levantarse Pujol de donde se sentaba y darnos cuenta de que iba piripi. En realidad, de piripi nada, iba como un belén, pedo quinceañero!!! Que vergüenza a su edad y con botella y media de vinito caliente.
Nos dio la noche: guió la expedición pasando 3 y 4 veces por el mismo sitio haciéndose coleguitas!; Le preguntó a una chica a ver si ella era un mariconazo!; Pretendía ligarse a unos gays para que le sacasen copas; intentó entrar por dos veces en el Space alegando ser amigo de un tal Anaximandros; sonó el estribillo de cumpleaños feliz y se puso a cantarlo a viva voz en mitad de una cola de gente serena; pretendía entrar en todos los bares en los que había que pagar de 10 a 15 euros cuando no teníamos ni para pipas!
Total que se le tuvo que cantar las 40 y parece que entró en razón pero ya eran las 4:00 de la mañana y poca farra quedaba, unos bailoteos en un bar rasta, unos escarceos con unas pellejillas busconas, unos bailoteos en otro bar, y mucho pululeo que crispaba los nervios de la expedición. Afortunadamente, hay que decir que tanganas no las hubo. Afortunadamente digo por ellos porque con el rencor que llevábamos todos encima, les hubiéramos arrancado la nuez!
Furïs: Llegamos a Mykonos de madrugada, y hasta la hora de comer anduvimos vagabundeando por las calles-laberinto de Mykonos. Por fin, y después de bastantes días comiendo kebabs, volvimos a nuestra dieta de mochileros, los bocatas.
Tuvimos bastantes dudas de si hacer farra en Mykonos por todo lo que ello suponía. Como conseguimos dejar nuestras grandes mochilas en la consigna del puerto, pues decidimos quedarnos. Sabíamos que iba a ser duro y que íbamos a sufrir al día siguiente pero fuimos valientes y salimos de farra con todas las consecuencias.
No hay que olvidar que la tarde antes de la farra, estuvimos pestuzando en la playa y que fuimos a nuestro txoko a cenar y a ver el atardecer. Por cierto, fue una bonita puesta de sol.
Dos sucesos a recordar:
1) Decir que mientras cenabamos fuimos atacados por la mascota de Mykonos, el pelícano (quería robarnos nuestra cena).
2) También resaltar el ataque indiscriminado de un ejercito de hormigas al pobre Boticario mientras dormía.
Pujol: Como me agradece la gente el ser el salvador de la noche!! Contando papanochas!! El pequeño cabezón ex fregonero es un mariconzón.
La cosa es que los bares tenían como condición previa el pago de 10 €. Nosotros no teníamos ni un chavo. Pero también existían bares en los que no había que pagar y que el individuo que escribe los encontró, contrariando la voluntad del fascista anti-farra de la expedición. Incluso por mi cara bonita y mi cabezonería pudimos terminar bailando en lugares donde en primera instancia nos obligaban al pago.
Incluso el que redacta esto se jugó la vida por el bien del grupo con los maromos 6X6 que había en el Space.
Gracias por todo tenía que haber sido lo escrito por el jodido cabezón. ¡Tuto calumnia!
Y después de la farra nos fuimos a dormir…..
que parecían una de las peores pruebas que tendríamos que superar. Pero afortunadamente supimos sobreponernos a la tensión y nos hicimos una piña (discusión por medio) para tomar una importantísima decisión, nos quedaríamos en Mykonos sin lugar alguno en el que cobijarnos e inspeccionaríamos la note Mykoniense.Durante todo el día nos arrastramos recargando energías y llegado el momento nos pusimos el uniforme de farra y fuimos al “aker” de Mykonos. Todos íbamos sin duchar pero personalmente diré que me daba dentera tocar mi pelo, jamás lo había tenido tan sucio.
Boti: La noche prometía ser larga y emocionante osea que antes de ponernos el mono de trabajo y
empezar a soplar, se tomaron una serie de decisiones a seguir a rajatabla: privar con moderación era la principal, ya que sin un lugar donde piltrar una borrachera fea no ayuda en exceso; la segunda decisión fue evitar las tanganas, al grito de bat, bi eta hiru, todos a correr si la cosa se pone fea y es que esa misma mañana presenciamos desde tribuna más de una tangana con botella partida en mano! No se andan con chiquitas!Con la voluntad de cumplir las especificaciones Pujol se compró botella de clarete y el Dave y yo medio litro de Águila. En un visto y no visto, el tiempo que tardamos David y yo en bebernos las cervezas, Puch se jodio la botella de claro calentita que le calentó el celebro, pintaban copas! Pujol no vaciló en cogerse la siguiente botella sin haber acabado la primera.
Tras discusiones acaloradas y transcendentales y con combustible suficiente en el cuerpo abandonamos el pseudo-Aker hacia la una y media. Fue levantarse Pujol de donde se sentaba y darnos cuenta de que iba piripi. En realidad, de piripi nada, iba como un belén, pedo quinceañero!!! Que vergüenza a su edad y con botella y media de vinito caliente.
Nos dio la noche: guió la expedición pasando 3 y 4 veces por el mismo sitio haciéndose coleguitas!; Le preguntó a una chica a ver si ella era un mariconazo!; Pretendía ligarse a unos gays para que le sacasen copas; intentó entrar por dos veces en el Space alegando ser amigo de un tal Anaximandros; sonó el estribillo de cumpleaños feliz y se puso a cantarlo a viva voz en mitad de una cola de gente serena; pretendía entrar en todos los bares en los que había que pagar de 10 a 15 euros cuando no teníamos ni para pipas!Total que se le tuvo que cantar las 40 y parece que entró en razón pero ya eran las 4:00 de la mañana y poca farra quedaba, unos bailoteos en un bar rasta, unos escarceos con unas pellejillas busconas, unos bailoteos en otro bar, y mucho pululeo que crispaba los nervios de la expedición. Afortunadamente, hay que decir que tanganas no las hubo. Afortunadamente digo por ellos porque con el rencor que llevábamos todos encima, les hubiéramos arrancado la nuez!
Furïs: Llegamos a Mykonos de madrugada, y hasta la hora de comer anduvimos vagabundeando por las calles-laberinto de Mykonos. Por fin, y después de bastantes días comiendo kebabs, volvimos a nuestra dieta de mochileros, los bocatas.Tuvimos bastantes dudas de si hacer farra en Mykonos por todo lo que ello suponía. Como conseguimos dejar nuestras grandes mochilas en la consigna del puerto, pues decidimos quedarnos. Sabíamos que iba a ser duro y que íbamos a sufrir al día siguiente pero fuimos valientes y salimos de farra con todas las consecuencias.
No hay que olvidar que la tarde antes de la farra, estuvimos pestuzando en la playa y que fuimos a nuestro txoko a cenar y a ver el atardecer. Por cierto, fue una bonita puesta de sol.
Dos sucesos a recordar:
1) Decir que mientras cenabamos fuimos atacados por la mascota de Mykonos, el pelícano (quería robarnos nuestra cena).
2) También resaltar el ataque indiscriminado de un ejercito de hormigas al pobre Boticario mientras dormía.
Pujol: Como me agradece la gente el ser el salvador de la noche!! Contando papanochas!! El pequeño cabezón ex fregonero es un mariconzón.
La cosa es que los bares tenían como condición previa el pago de 10 €. Nosotros no teníamos ni un chavo. Pero también existían bares en los que no había que pagar y que el individuo que escribe los encontró, contrariando la voluntad del fascista anti-farra de la expedición. Incluso por mi cara bonita y mi cabezonería pudimos terminar bailando en lugares donde en primera instancia nos obligaban al pago.
Incluso el que redacta esto se jugó la vida por el bien del grupo con los maromos 6X6 que había en el Space.
Gracias por todo tenía que haber sido lo escrito por el jodido cabezón. ¡Tuto calumnia!
Y después de la farra nos fuimos a dormir…..

lunes, 29 de julio de 2002
La pocha desbanca al mus como el juego de cartas rey
Pujol: El despestar de los aventureros fue prontío, alrededor de las 8:00. Erik y yo esa noche dormimos juntos (pero no revueltos) con un obeso tipo de unos 95 años de características germanas. A pesar de sus años y de los nuestros él llegó a las 5:00 esa noche y nosotros a las 00:30.
Nos vestimos y demás cosas que hacemos los chicos a las mañanas, y nos dirigimos a la playa. Un lugar semi-lejano de nuestro hostal con una amplia diversidad en la dirección del lugar de toma de sol. Toda la mañana nos la pasamos en ese lugar realizando las funciones para los cuales Dios nos ha provisto de los sentido. Vista para mirar, olfato para pasar hambre, oído para el relax, tacto para pasar calor y gusto; para que cojones sirve el gusto si no comes?
Que hambre pasamos en Rodas. Nuestra intención era comer fruta en ese y en los próximos días y así lo hicimos. Pero el problema es que desayunamos exactamente nada.
Después de la playa fuimos a visitar la city. Como ya se ha dicho anteriormente, ella nos sorprendió mucho. Hoy el sentimiento de belleza siguió siendo predominante. Calles al más puro estilo medieval, un bello y amplio castillo con lujosas salas, en el que pudimos entrar gratis por el carné de estudiante y una muralla extensa que nos hizo intuir la dificultad de conquista que podía tener en la antigüedad esta plaza. Anteriormente vimos el posible emplazamiento del Coloso de Rodas, sustituido ahora por dos ciervos situados en el lugar donde se cree que estaban los pies de éste.
Cansados ya de tanta actividad, volvimos al hostal para poder pasar las últimas horas en la isla. El ferry salía a las 20:00 y nuestros hambrientos cuerpos llegaron al hostal a las 17:00. Allí decidimos jugar al naipe, pero no al mus sino a la potxa.
Hambre lo que es pasar hambre, lo pasamos. Erik (alias Carlitos cuando jugamos a este juego) llegó a decir que se mareaba debido al poco aporte calorífico que ofrecía a su propio ser. Por fin comimos decente y nos encaminamos hacia el ferry.
Boti: El ferry! Eso si que era un señor ferry y no la txalupa en la que viajamos de Brindisi a Patras! Me hubiese quedado a vivir en él, amplios salones lujosos, butacas a gusto del viajero, piscina, duty free, salas para dormir… nada más dejar las maletas en lugar seguro, echamos esta vez u par de muses con clara victoria (3-0,3-2) para el Puch y para mi, y tras un ligero aireo en cubierta nos echamos al suelo enmoquetado a dormir, no hay dinero para camarotes! Hacia las 22:00 conciliamos el sueño hasta que a las 3:00 el ferry llegó a Mikonos.
Nos vestimos y demás cosas que hacemos los chicos a las mañanas, y nos dirigimos a la playa. Un lugar semi-lejano de nuestro hostal con una amplia diversidad en la dirección del lugar de toma de sol. Toda la mañana nos la pasamos en ese lugar realizando las funciones para los cuales Dios nos ha provisto de los sentido. Vista para mirar, olfato para pasar hambre, oído para el relax, tacto para pasar calor y gusto; para que cojones sirve el gusto si no comes?Que hambre pasamos en Rodas. Nuestra intención era comer fruta en ese y en los próximos días y así lo hicimos. Pero el problema es que desayunamos exactamente nada.
Después de la playa fuimos a visitar la city. Como ya se ha dicho anteriormente, ella nos sorprendió mucho. Hoy el sentimiento de belleza siguió siendo predominante. Calles al más puro estilo medieval, un bello y amplio castillo con lujosas salas, en el que pudimos entrar gratis por el carné de estudiante y una muralla extensa que nos hizo intuir la dificultad de conquista que podía tener en la antigüedad esta plaza. Anteriormente vimos el posible emplazamiento del Coloso de Rodas, sustituido ahora por dos ciervos situados en el lugar donde se cree que estaban los pies de éste.
Cansados ya de tanta actividad, volvimos al hostal para poder pasar las últimas horas en la isla. El ferry salía a las 20:00 y nuestros hambrientos cuerpos llegaron al hostal a las 17:00. Allí decidimos jugar al naipe, pero no al mus sino a la potxa.Hambre lo que es pasar hambre, lo pasamos. Erik (alias Carlitos cuando jugamos a este juego) llegó a decir que se mareaba debido al poco aporte calorífico que ofrecía a su propio ser. Por fin comimos decente y nos encaminamos hacia el ferry.
Boti: El ferry! Eso si que era un señor ferry y no la txalupa en la que viajamos de Brindisi a Patras! Me hubiese quedado a vivir en él, amplios salones lujosos, butacas a gusto del viajero, piscina, duty free, salas para dormir… nada más dejar las maletas en lugar seguro, echamos esta vez u par de muses con clara victoria (3-0,3-2) para el Puch y para mi, y tras un ligero aireo en cubierta nos echamos al suelo enmoquetado a dormir, no hay dinero para camarotes! Hacia las 22:00 conciliamos el sueño hasta que a las 3:00 el ferry llegó a Mikonos.
domingo, 28 de julio de 2002
Que arda en yamas Tour
Como se puede comprobar en este trayecto final en Turquía nuestro concepto del pueblo turco ha empeorado respecto a Estambul. El cabrón de la
A fin de cuentas ya estábamos en el ferry camino a Rodas y abandonando Turquía, y la verdad es que fue una de cal y una de arena. La impresión que nos llevamos de Rodas fue bestial, esta ciudad es preciosa y ninguno nos esperábamos algo así.
Furïs: “Rodas, lugar de majestuosas murallas y
de preciosas piedras en las orillas de sus playas”
Esta isla nos causó una buena impresión desde que desembarcamos del ferry. Lo primero que teníamos que hacer era ver que feries teníamos a otras islas, y como ese día no salía ningún ferry, fuimos a buscar un hostal.
El comentario del día:
La cena que preparamos no era ninguna maravilla pero se podía comer. La cena estaba
compuesta de un grumoso puré de patatas con salchichas. ¡¡Preparada por nosotros!!Dave: Las calles de Rodas son impresionantes. Toda la parte vieja de la ciudad esta dentro de un castillo medieval. Todas las calles están empedradas y por todas partes se ven iglesias cristianas, bizantinas y mezquitas.
Además es una isla muy turística, y el ambiente por las calles era muy fino, mucho color y buenas perspectivas de farra buena de no ser por nuestro escaso presupuesto. Así que nos tomamos unas birras de súper y después una en una terraza por la que nos cobraron 5€ por 33 Cl., viendo el puñal clavado en nuestra espalda, dijimos adiós a todos los nietos de Onassis que se movían por el lugar y nos fuimos a dormir.
domingo, 21 de julio de 2002
Pythion, la fortaleza turca
Furïs: Hoy nos hemos despertado en Tesalónica, hemos cambiado de tren y vamos hacia la frontera turca.
Lisa + Verenaà “Zuerst einmal müssen wir uniere wackelige schrift entschuldigen, aber das ist nicht unsere Schuld: el tren!
We are glad that we met you, because the time we have spent with you was (y todavía es) a lot of fun. Wir hoffen, dass ihr auch so denkt. Damit ihr uns nicht vergesst.
We really want to see “paquito”, so don´t think that you have seen us for the last time! Especially you Super-Bö...no we are just kidding!!! Vamos a extarñar vosotros!!
Kuss <<<>>>>>
Furis: Hemos pasado por Didimoticho. Gran pueblo donde los haya, es de los últimos pueblos griegos antes de Turquía.
Llegamos a la frontera, más concretamente a Pythion. Nos hicieron bajar y darles los pasaportes. El lugar, Pythion, era bastante pueblo fantasma, donde las hormigas parecían perros asesinos. Nos retuvieron en este lugar un par de horas para luego mandarnos a la frontera turca y tener que pasar la misma odisea. 1º porque tardaron una eternidad en mirar y poner los sellos en los pasaportes y 2º porque a la hora de pagar no tenían cambios, con lo que el caos fue total.
Por fin, nos dejaron en paz y pudimos continuar con el trayecto. Llegamos a Estambul bastante tarde y no teníamos hostal. Salimos del tren y nos dirigimos al hostal que nos indicaba nuestro Barrus. Al cabo de un rato, lo encontramos pero no sin antes haber tenido que soportar a los turcos ofreciéndonos plazas de hostal. El hostal no era ninguna maravilla pero era tarde y queríamos dormir, el tipo de la recepción era un idiota. Nos dieron una habitación de 15. Nosotros éramos 4 e íbamos acompañados por dos alemanas.
El trayecto Atenas-Estambul ha sido el peor de todos y con diferencia. Espero que todo salga bien y podamos volver por las islas.
Boti: Antes de acostarnos, el quinto viajero pidió protagonismo, no se puede dormir con la tripa vacía sin haber cenado, le deja a uno triste por lo que tras no mucho caminar, un insistente turco, que resultó simpático nos ofreció mesa para seis y un plato de Kebab con varietés y agua por un módico precio de 3.500.000 millones de liras turcas cada uno! Una oferta así no se puede rechazar. Lo dicho, cenar a gusto y a la postre, al piltro!
Lisa + Verenaà “Zuerst einmal müssen wir uniere wackelige schrift entschuldigen, aber das ist nicht unsere Schuld: el tren!
We are glad that we met you, because the time we have spent with you was (y todavía es) a lot of fun. Wir hoffen, dass ihr auch so denkt. Damit ihr uns nicht vergesst.
We really want to see “paquito”, so don´t think that you have seen us for the last time! Especially you Super-Bö...no we are just kidding!!! Vamos a extarñar vosotros!!
Kuss <<<
Furis: Hemos pasado por Didimoticho. Gran pueblo donde los haya, es de los últimos pueblos griegos antes de Turquía.
Por fin, nos dejaron en paz y pudimos continuar con el trayecto. Llegamos a Estambul bastante tarde y no teníamos hostal. Salimos del tren y nos dirigimos al hostal que nos indicaba nuestro Barrus. Al cabo de un rato, lo encontramos pero no sin antes haber tenido que soportar a los turcos ofreciéndonos plazas de hostal. El hostal no era ninguna maravilla pero era tarde y queríamos dormir, el tipo de la recepción era un idiota. Nos dieron una habitación de 15. Nosotros éramos 4 e íbamos acompañados por dos alemanas.
El trayecto Atenas-Estambul ha sido el peor de todos y con diferencia. Espero que todo salga bien y podamos volver por las islas.
Boti: Antes de acostarnos, el quinto viajero pidió protagonismo, no se puede dormir con la tripa vacía sin haber cenado, le deja a uno triste por lo que tras no mucho caminar, un insistente turco, que resultó simpático nos ofreció mesa para seis y un plato de Kebab con varietés y agua por un módico precio de 3.500.000 millones de liras turcas cada uno! Una oferta así no se puede rechazar. Lo dicho, cenar a gusto y a la postre, al piltro!
sábado, 20 de julio de 2002
Noches Alegres, Mañanas Tristes
Dave: Nos despertamos con la resaca habitual de un domingo, pero con unas prisas y un estrés inusitado, debido a que teníamos que dejar la habitación a las 11:00 y eran las 10:55, con llamadas intensas desde recepción. Ducha rápida y trajín de maletas y en marcha para ver el museo de historia de Grecia al que las alemanas nos querían llevar y que, por ser domingo tenía entrada gratuita.
Decir que el museo no era nada del otro mundo, muchos cuadros, trajes y armas, pero se hacía ameno por los comentarios de un Pujol, que con la resaca que se trajinaba no andaba, sino que se arrastraba torpemente y quejaba de que le lleváramos a “esos sitios”. Tras esto fuimos a ver la curiosa guardia griega, que con un traje más típico de pastor de cabras que de soldado, se movían de una forma extraña pero de lo más acompasada. Así llegamos a un parque en el que descubrimos un trocito de cielo en forma de césped con sombra, donde nos echamos a pestuzar para, bien rodeados por los árboles del bosque, liberar nuestras mentes y relajarnos durante unos minutos en la tan mítica Atenas, ciudad de mitos, dioses y cultura.
Furïs: Después de haber estado pestuzando un buen rato en los frondosos jardines griegos fuimos, como siempre, a comer. Comimos kebabs, y la verdad es que estaban bastante buenos.
Una vez saciada nuestra hambre, fuimos al hostal donde habíamos dormido dos días para ver el Tour. Cuando llegamos la gente estaba viendo Formula 1, con un sorprendente Da Matta como líder y con Schumacher y compañía fuera de los puntos. Al final, ganó Barrichelo. A continuación, pusimos un cada vez más apasionante Tour. Lo más interesante de la carrera es que hubo ataques que Amstrong no pudo responder. Al final de la carrera, las distancias se acortaron y dos corredores del Euskaltel se situaron en 4º y 5º posición (Mayo y Zubeldia respectivamente).
Esa tarde compramos comida para la odisea turca y aprovechamos para ir a ver tiendas. Más tarde, nos paramos en un parquecillo cerca del hostal. Dave se divertía con un chaval que creemos que era autista. Pujol intentaba divertirse con una pelota, pero desistió al meterse un ostión contra el suelo y clavarse un cristal (no hay que olvidar su malhumorada resaca), y Boti y yo nos divertíamos con la pelota.
En la estación nos volvimos a encontrar de nuevo con los del San Patricio (Sabih y compañía), que también iban a Turquía. En el tren estuvimos hablando con unos catalanes muy majos, el cual estaba lleno de españoles. Los del Sanpa, los catalanes, un grupo grande de bilbainos y nosotros. No hay que olvidar que nos acompañaban nuestras amigas las alemanas.
El comentario del día son los coleguitas del Dave y del Boti de su compartimento (los crios de Spiderman y Spanishman). Puch y yo dormimos en otro compartimento, con una familia y un tipo.
Decir que el museo no era nada del otro mundo, muchos cuadros, trajes y armas, pero se hacía ameno por los comentarios de un Pujol, que con la resaca que se trajinaba no andaba, sino que se arrastraba torpemente y quejaba de que le lleváramos a “esos sitios”. Tras esto fuimos a ver la curiosa guardia griega, que con un traje más típico de pastor de cabras que de soldado, se movían de una forma extraña pero de lo más acompasada. Así llegamos a un parque en el que descubrimos un trocito de cielo en forma de césped con sombra, donde nos echamos a pestuzar para, bien rodeados por los árboles del bosque, liberar nuestras mentes y relajarnos durante unos minutos en la tan mítica Atenas, ciudad de mitos, dioses y cultura.Furïs: Después de haber estado pestuzando un buen rato en los frondosos jardines griegos fuimos, como siempre, a comer. Comimos kebabs, y la verdad es que estaban bastante buenos.
Una vez saciada nuestra hambre, fuimos al hostal donde habíamos dormido dos días para ver el Tour. Cuando llegamos la gente estaba viendo Formula 1, con un sorprendente Da Matta como líder y con Schumacher y compañía fuera de los puntos. Al final, ganó Barrichelo. A continuación, pusimos un cada vez más apasionante Tour. Lo más interesante de la carrera es que hubo ataques que Amstrong no pudo responder. Al final de la carrera, las distancias se acortaron y dos corredores del Euskaltel se situaron en 4º y 5º posición (Mayo y Zubeldia respectivamente).
Esa tarde compramos comida para la odisea turca y aprovechamos para ir a ver tiendas. Más tarde, nos paramos en un parquecillo cerca del hostal. Dave se divertía con un chaval que creemos que era autista. Pujol intentaba divertirse con una pelota, pero desistió al meterse un ostión contra el suelo y clavarse un cristal (no hay que olvidar su malhumorada resaca), y Boti y yo nos divertíamos con la pelota.
En la estación nos volvimos a encontrar de nuevo con los del San Patricio (Sabih y compañía), que también iban a Turquía. En el tren estuvimos hablando con unos catalanes muy majos, el cual estaba lleno de españoles. Los del Sanpa, los catalanes, un grupo grande de bilbainos y nosotros. No hay que olvidar que nos acompañaban nuestras amigas las alemanas.
El comentario del día son los coleguitas del Dave y del Boti de su compartimento (los crios de Spiderman y Spanishman). Puch y yo dormimos en otro compartimento, con una familia y un tipo.
viernes, 19 de julio de 2002
Un buen jamón y un malísimo queso

Pujol: Nuestro despertar a la mañana siguiente fue tardío debido a la inutilidad del pregonero para poner el despertador. Nuestra habitación repleta de gente, ansiaba el aire puro que sólo en algunos lugares abiertos se consigue inspirar.
Después de una presurosa ducha partimos hacia aquello que todo el mundo deseó, deseo y deseará ver en Atenas y que nos da una imagen viva de lo que en una antigüedad lejana pudo ser
la convivencia y las relaciones humanas.
Como ya desde la noche anterior sabíamos perfectamente donde se situaba la entrada de la Acrópolis, fuimos de manera rápida hacia ello. Antes pasamos por las numerosas y bien adecuadas terrazas que se sitúan en la zona de la Plaka.
Una vez allí vimos el percal y la desilusión del grupo fue clara. Aquello que tan bello parecía a la luz de la luna con los focos de distintos colores iluminando esas ruinas de mármol antiquísimas; quedaba desprestigiado con el gentío de distintos países que abundaban en la meseta donde la Acrópolis se sitúa y con las numerosas obras, que con el objetivo de que Atenas estuviese de punto en blanco en los juegos olímpicos del siguiente año, se estaban realizando.
Aun así, la Acrópolis y, sobre todo, el Partenón es lo que es. Una obra arquitectónica de un valor incalculable e inmensamente bella, que de esta forma perdurará en nuestra retina, por lo menos
en la mía.
La visita seguía con el paseo por el Ágora, gran llanura en la falda de la Acrópolis donde existen monumentos y edificios que datan de la época griega y de la dominación romana. Esta parte poseía elementos mejor conservados, pero que no llegaban a la majestuosidad de lo visto hasta ese momento.
Acabada la caminata por esta última zona y queriendo encontrar un sitio para comer, encontramos un pequeño “bazar” donde estuvimos observando lo que nos ofertaban.
Después de comer nos dirigimos al hostal con la intención de descansar un poco viendo la TV. Con la suerte de que nos encontramos con una bellísima etapa de ciclismo, en la que un flojo Amstrong perdía unos segundos importantísimos sobre Ulrich. Ale Ulrich!!
Dave: Apunte a Pujol, al que se le olvida mencionar el fugaz encuentro que tuvimos en la Acrópolis con un trío arbitral español (creemos que el de “Rafa, no me jodas”). Me apunto con Pujol a decir que, aunque un poco desilusionados por obras y turistas, la Acrópolis me pareció fascinante.
Tras visitas y etapas ciclistas indagamos sobre los lugares para salir, y nos dirigimos hacia ellos después de ponernos “guapas” y quedar con nuestras amigas alemanas. Se llaman Lisa y Verena y nos han caído muy bien a todos, así que allí nos fuimos. Bebimos unas birrillas andando por la calle y no encontramos ningún lugar en el que poder demostrar nuestras dotes como expertos bailarines, así que nos compramos unas cervecitas más y nos subimos a la mencionada roca del Acrópolis, y allí charlamos y nos hicimos amigos de unos griegos guitarristas, muy a gusto.
Así que decidimos que ya estaba bien y acompañamos a las alemanas a su hostal, cuando de repente el todopoderoso tuvo a bien concedernos un don en forma de bar de copas de gente bailando. Por supuesto, los dones del señor no son baratos, y cuando vimos que una copa valía 7€ decidimos que con una valía (comentar que el boti hizo la del cuco, dejaba la copa vacía cerca de otra llena, y al rato cogía la llena). Allí dimos una exhibición de baile (todo el bar nos miraba) y el señor Pujol sentó cátedra en la materia, dejando boquiabiertos a todos los dioses del Olimpo. Así fue que ya cansados, dejamos a las alemanas en casa y volvimos (como pudimos) a nuestro querido “zulo” donde nos esperaban nuestros amados sacos. A dormir…!!!
Después de una presurosa ducha partimos hacia aquello que todo el mundo deseó, deseo y deseará ver en Atenas y que nos da una imagen viva de lo que en una antigüedad lejana pudo ser
la convivencia y las relaciones humanas.Como ya desde la noche anterior sabíamos perfectamente donde se situaba la entrada de la Acrópolis, fuimos de manera rápida hacia ello. Antes pasamos por las numerosas y bien adecuadas terrazas que se sitúan en la zona de la Plaka.
Una vez allí vimos el percal y la desilusión del grupo fue clara. Aquello que tan bello parecía a la luz de la luna con los focos de distintos colores iluminando esas ruinas de mármol antiquísimas; quedaba desprestigiado con el gentío de distintos países que abundaban en la meseta donde la Acrópolis se sitúa y con las numerosas obras, que con el objetivo de que Atenas estuviese de punto en blanco en los juegos olímpicos del siguiente año, se estaban realizando.
Aun así, la Acrópolis y, sobre todo, el Partenón es lo que es. Una obra arquitectónica de un valor incalculable e inmensamente bella, que de esta forma perdurará en nuestra retina, por lo menos
en la mía.La visita seguía con el paseo por el Ágora, gran llanura en la falda de la Acrópolis donde existen monumentos y edificios que datan de la época griega y de la dominación romana. Esta parte poseía elementos mejor conservados, pero que no llegaban a la majestuosidad de lo visto hasta ese momento.
Acabada la caminata por esta última zona y queriendo encontrar un sitio para comer, encontramos un pequeño “bazar” donde estuvimos observando lo que nos ofertaban.
Después de comer nos dirigimos al hostal con la intención de descansar un poco viendo la TV. Con la suerte de que nos encontramos con una bellísima etapa de ciclismo, en la que un flojo Amstrong perdía unos segundos importantísimos sobre Ulrich. Ale Ulrich!!
Dave: Apunte a Pujol, al que se le olvida mencionar el fugaz encuentro que tuvimos en la Acrópolis con un trío arbitral español (creemos que el de “Rafa, no me jodas”). Me apunto con Pujol a decir que, aunque un poco desilusionados por obras y turistas, la Acrópolis me pareció fascinante.Tras visitas y etapas ciclistas indagamos sobre los lugares para salir, y nos dirigimos hacia ellos después de ponernos “guapas” y quedar con nuestras amigas alemanas. Se llaman Lisa y Verena y nos han caído muy bien a todos, así que allí nos fuimos. Bebimos unas birrillas andando por la calle y no encontramos ningún lugar en el que poder demostrar nuestras dotes como expertos bailarines, así que nos compramos unas cervecitas más y nos subimos a la mencionada roca del Acrópolis, y allí charlamos y nos hicimos amigos de unos griegos guitarristas, muy a gusto.
Así que decidimos que ya estaba bien y acompañamos a las alemanas a su hostal, cuando de repente el todopoderoso tuvo a bien concedernos un don en forma de bar de copas de gente bailando. Por supuesto, los dones del señor no son baratos, y cuando vimos que una copa valía 7€ decidimos que con una valía (comentar que el boti hizo la del cuco, dejaba la copa vacía cerca de otra llena, y al rato cogía la llena). Allí dimos una exhibición de baile (todo el bar nos miraba) y el señor Pujol sentó cátedra en la materia, dejando boquiabiertos a todos los dioses del Olimpo. Así fue que ya cansados, dejamos a las alemanas en casa y volvimos (como pudimos) a nuestro querido “zulo” donde nos esperaban nuestros amados sacos. A dormir…!!!jueves, 18 de julio de 2002
La odisea del Poseidonia
Furïs: Me levanté y estaba rodeado de personas que dormían como yo en la cubierta. Mis colegas de mochila habían hecho farra y acabaron durmiendo en un lugar en el interior. Estuve casi toda la mañana con los madrileños y las alemanas que habíamos conocido el día anterior.
Estuvimos todo el día en la cubierta y parecía que las horas no pasaban. Había tramos en el que el paisaje era bello y la mirada se perdía en el mar infinito.
Por fin, llegamos a Patras, lugar que solo nos interesó para buscar comida. Hacía las 17:00 partimos hacía Atenas, el paisaje era bello a la par de curioso. En un lado, veías verdes montañas y en el otro aguas cristalinas. Lo curioso fue que el tren pasaba por el centro de los pueblos e inclusive separaba terrazas en dos.
Hay que hacer una mención aparte al tren que nos llevó a Atenas. Primero, porque traqueteaba constantemente y segundo porque como no existen barreras en los pasos de nivel, viajamos 4 horas oyendo los bocinazos que pegaba el conductor ¡¡Así no hay quien viaje!! Llegando a Atenas el paisaje se convirtió en industrial y feo.
Al anochecer, llegamos a Atenas y cogimos el metro para ir al hostal.
Dave: Escogimos un hostal un poco carillo y que no tenía las mayores comodidades, pero que esta situado en una calle finísima en el centro de Atenas y a 10 minutos de la Acrópolis andando. Después de la necesaria ducha salimos a hacernos los bocatas y compramos unas birrillas que fuimos bebiendo por las callejuelas de esta enorme ciudad. Caminando, caminando por las faldas de la montaña sobre la que esta situada la Acrópolis cuando vimos un grupo de gente subiendo a una roca. Decidimos seguirlos y nos encontramos con uno de los lugares más impresionantes en esta semana escasa que llevamos de viaje. El lugar en cuestión es una roca que se levanta a escasos 300 metros de la Acrópolis, la cual esta iluminada de una forma preciosa y con la luna saliendo a través de las columnas del Partenón, y girando la cabeza se veían las luces de Atenas, que con sus cerca de 3,5 millones de habitantes, se extendían hasta el horizonte.

Además en uno de los grupillos de gente que allí se reunía había uno tocando con su guitarra unas canciones muy adecuadas para el momento, y allí nos pusimos a pensar en Platón y toda la gente que podría haber pasado por allí con el transcurso de los siglos. Fue una sensación inmejorable, un momento de paz y relajación, se lo recomiendo a todo el mundo. Con el corazón alegre y las piernas cansadas volvimos al hostal a dormir, no sin antes el señor Pujol demostrase su terrible habilidad para realizar acrobacias sobre las superficies deslizantes. He de mandar desde este diario a un compañero que nos hizo compañía durante un breve espacio de tiempo pero que nos causo una especial simpatía: un perro callejero que nos acompaño por la Acrópolis. ¡¡¡Que la vida te sonría, mi canido amigo!!!
Estuvimos todo el día en la cubierta y parecía que las horas no pasaban. Había tramos en el que el paisaje era bello y la mirada se perdía en el mar infinito.
Por fin, llegamos a Patras, lugar que solo nos interesó para buscar comida. Hacía las 17:00 partimos hacía Atenas, el paisaje era bello a la par de curioso. En un lado, veías verdes montañas y en el otro aguas cristalinas. Lo curioso fue que el tren pasaba por el centro de los pueblos e inclusive separaba terrazas en dos.
Hay que hacer una mención aparte al tren que nos llevó a Atenas. Primero, porque traqueteaba constantemente y segundo porque como no existen barreras en los pasos de nivel, viajamos 4 horas oyendo los bocinazos que pegaba el conductor ¡¡Así no hay quien viaje!! Llegando a Atenas el paisaje se convirtió en industrial y feo.
Al anochecer, llegamos a Atenas y cogimos el metro para ir al hostal.
Dave: Escogimos un hostal un poco carillo y que no tenía las mayores comodidades, pero que esta situado en una calle finísima en el centro de Atenas y a 10 minutos de la Acrópolis andando. Después de la necesaria ducha salimos a hacernos los bocatas y compramos unas birrillas que fuimos bebiendo por las callejuelas de esta enorme ciudad. Caminando, caminando por las faldas de la montaña sobre la que esta situada la Acrópolis cuando vimos un grupo de gente subiendo a una roca. Decidimos seguirlos y nos encontramos con uno de los lugares más impresionantes en esta semana escasa que llevamos de viaje. El lugar en cuestión es una roca que se levanta a escasos 300 metros de la Acrópolis, la cual esta iluminada de una forma preciosa y con la luna saliendo a través de las columnas del Partenón, y girando la cabeza se veían las luces de Atenas, que con sus cerca de 3,5 millones de habitantes, se extendían hasta el horizonte.
Además en uno de los grupillos de gente que allí se reunía había uno tocando con su guitarra unas canciones muy adecuadas para el momento, y allí nos pusimos a pensar en Platón y toda la gente que podría haber pasado por allí con el transcurso de los siglos. Fue una sensación inmejorable, un momento de paz y relajación, se lo recomiendo a todo el mundo. Con el corazón alegre y las piernas cansadas volvimos al hostal a dormir, no sin antes el señor Pujol demostrase su terrible habilidad para realizar acrobacias sobre las superficies deslizantes. He de mandar desde este diario a un compañero que nos hizo compañía durante un breve espacio de tiempo pero que nos causo una especial simpatía: un perro callejero que nos acompaño por la Acrópolis. ¡¡¡Que la vida te sonría, mi canido amigo!!!
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Yo te bautizo como Diario del Atípico Mochilero Europeo; diario del viaje de Interrail del que escribe, Borja Pujol y los que me acompañan, David Olavaria, Erik Martín y Iosu Uría, su orden no está dispuesto por su importancia ni por supuesto, por su altura.