Como se puede comprobar en este trayecto final en Turquía nuestro concepto del pueblo turco ha empeorado respecto a Estambul. El cabrón de la
A fin de cuentas ya estábamos en el ferry camino a Rodas y abandonando Turquía, y la verdad es que fue una de cal y una de arena. La impresión que nos llevamos de Rodas fue bestial, esta ciudad es preciosa y ninguno nos esperábamos algo así.
Furïs: “Rodas, lugar de majestuosas murallas y
de preciosas piedras en las orillas de sus playas”
Esta isla nos causó una buena impresión desde que desembarcamos del ferry. Lo primero que teníamos que hacer era ver que feries teníamos a otras islas, y como ese día no salía ningún ferry, fuimos a buscar un hostal.
El comentario del día:
La cena que preparamos no era ninguna maravilla pero se podía comer. La cena estaba
compuesta de un grumoso puré de patatas con salchichas. ¡¡Preparada por nosotros!!Dave: Las calles de Rodas son impresionantes. Toda la parte vieja de la ciudad esta dentro de un castillo medieval. Todas las calles están empedradas y por todas partes se ven iglesias cristianas, bizantinas y mezquitas.
Además es una isla muy turística, y el ambiente por las calles era muy fino, mucho color y buenas perspectivas de farra buena de no ser por nuestro escaso presupuesto. Así que nos tomamos unas birras de súper y después una en una terraza por la que nos cobraron 5€ por 33 Cl., viendo el puñal clavado en nuestra espalda, dijimos adiós a todos los nietos de Onassis que se movían por el lugar y nos fuimos a dormir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario