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lunes, 15 de julio de 2002

El pez humano


Dave: Amanecemos temprano en el albergue de Ljublijana habiendo descansado placidamente. El desayuno, a base de engrudo de corn-flakes y tostadas con Nocilla humedecida y con un néctar de frutas de color extraño, nos puso las pilas para una intensa jornada. Cometimos un pequeño hurto (botecillos de Nocilla para sobrevivir otro día) y nos dimos de baja en el albergue que tan amablemente nos cobijó. Maletones a la consigna y tren rumbo al lago de Bled. Tras una hora escasa, llegamos al paraje, francamente precioso, típico lago rodeado de pinos con isla con castillo incluido. Alquilamos un bote y el señor boticario y mi menda imprimimos una fuerza inusitada a la embarcación en vista de la ineptitud que poseen el Furïs y el Puck para esto del remo. Después de llegar a la isla y ver el castillo nos aderezamos un baño en gallunbos debido a nuestra necedad a la hora de escoger el contenido de nuestra maleta. Recomendación: si vais a ir a un lago llevad un bañador.












Pujol: La toma de la gruta: El Pez Humano

En el subterráneo cárstico viven numerosos animales de las cuevas y especies de escarabajos, salmonetes, arañas, cangrejitos, ciempiés… El más conocido es el Pez Humano o en latín “Proteus Anquismis”. Amable invitación, Postojnska Soma.

Cosas raras han pasado en el viaje pero compartir espacios con el conocidísimo Pez Humano ha sido probablemente lo más impactante de lo recorrido hasta ahora.

Este suceso ocurrió en Posthoga, pueblo de 8.000 habitantes en el que posiblemente el turismo forma parte importantísima de sus ingresos. Gente poco amable lo pueblan, ya que algún gruñido tuvimos que oír ante nuestro asombro.

El interés de este pueblo reside en la existencia de un paisaje de origen calcáreo, es decir, de estalactitas y estalagmitas, donde habita el animal entre los animales: El Pez Humano.

La visita se realiza mediante un tren, lo que crea un bienestar general en el grupo. El mismo panfleto que nos informa de la existencia del Pez Humano nos advierte del frió extremo que hace en la gruta. Una temperatura constante de 8ºC que podía haber hecho estragos en la salud de pregonero, ya que no llevó su jersey consigo y a pesar de mi recomendación. Debido a la previsión de la organización pudimos alquilarle un disfraz, que le acercaba todavía más a la apariencia de Sam.

Desde allí nos fuimos un poco cansados a la statione para tener que esperar un tiempo representativo allí, por un pequeño problema en un super.


Boti: ¡¡No tuto sin alegrias!! En estos momentos estamos sufriendo una de las peores agonías: tren a las 3:20 de la matina, ¡Que cojones! El único consuelo que me queda es que nos espera un vagón de tren de los más rústicos que apenas nos dejará conciliar el sueño.

domingo, 14 de julio de 2002

Apartado: “Teo descubre el mundo”

Pujol: En este apartado mi persona, y los personajillos que me acompañan describiremos formas de relacionarse con la gente o en la convivencia en una ciudad extranjera, con el respectivo nombre de la teoría.

Teoría del Gancho:
El plan consiste en fijarse en un grupo numeroso y seguirles hasta encontrar el garito de moda al que todo ser de interés acude.

Si el grupo es de tías es muy importante no poner la cara de salidos que en muchas ocasiones (por no decir en todas) algunos ponen. Si no es así, es probable que las mujeres se acerquen a los primeros maromos que encuentren y que se organice una señora tangana, o en el mejor de los casos que llamen a la policía y te traten como el peor de los delincuentes.

Si el grupo es de tíos se debe de vestir de una forma cercana a la masculinidad absoluta ya que siempre existe en el grupo un marica (Dave) que puede darte la caca y hasta si has bebido muchísimo que pille contigo.


Dave: En referencia a lo anterior, Pujol es un idiota. Comentando la noche en Ljublijana, las terrazas que comentaba el Furïs se redujeron a comprar unas birras en un chiringo y a bebérnoslas en unas escaleras de la plaza más céntrica en las que se sentaban todos los perlis de la zona. Cuando estábamos apagando nuestra sed con el refrescante líquido, unas mujeres (por no decir 16añeras) empezaron a castigarnos con miraditas y acto seguido vinieron a increparnos en un ingles un tanto….como diría yo…esloveno. Nosotros, coartados ante tamaña osadía reaccionamos como los puros y virginales donceles que somos y no sabiendo muy bien si querían pillar o vacilar, no nos quedo más remedio que continuar con nuestras mofas.

De la sartén al fuego



Pujol: saliendo de Venecia, ciudad en lo que sólo hemos estado en la estación y a la que volveremos próximamente, recordamos nuestra estancia nocturna en la estación de Verona. Lo peor calaña estaba allí presente. Menos mal que Stallone Uría considero fundamental, que con su musculoso cuerpo, debía vigilar las maletas y la integridad del resto de la expedición.

Yo me desperté vivo y con la maleta, cosa que no pensaba que iba a pasar en semejantes circunstancias. Entonces me di cuenta de lo que alli sucedía: Dave Pavarotti estaba dando un concierto con toda aquella gente mirando con cara disonante con lo que yo poseía después de haber sobrevivido. Por ello, decidí unirme a musculitos en la labor de salvaguarda del fregonas y Pavarotti que cada vez con más alto volumen seguía con su repertorio.

Dave: Estamos ya en la 1º estación eslovena después de Trieste. Los lugareños conocen esta aldea como Tiphook, poblado bello donde los haya. Estamos disfrutando de uno de los viajes más apacibles, charlando del trayecto, tour y demás. Parece que nos acostumbramos poco a poco a las inclemencias del viaje, que no son pocas. El paso por Venecia ha sido lamentable: nos hemos asomado a las escaleras de la estación con la única intención de hincarnos un bocata de york, bajo la atenta mirada de cientos de palomas con ojos inyectados de sangre. Ahora mismo, Pujol pestila y he de hacer una mención a la extrema oscuridad que se h adueñado de las plantas de los pies del Boti. El jodio del Uría acaba de joder nuestro único recurso de ocio: el libro de 40 hojas de Don Heraclio. Con esto y haciendo mención a los increpes que me están haciendo debido a mi grácil facilidad para entrar en un estado de concentración absoluta que ellos creen que es somnolencia y que disimulo con unos leves y bellos ruidos guturales. Hasta otra….

Furïs: Llegada a Ljublijana. Fuimos en busca de nuestro primer albergue. Por supuesto, sin haber hecho reserva y a la aventura. Llegamos al primer albergue y tuvimos suerte porque había habitaciones libres. El albergue estaba bastante bien y tenía Internet gratis.

Por fin, primera ducha después de “X” días(+-2). Volvimos a nacer después de la ducha. Ya bien aseados y guapos fuimos a pasear por la ciudad.

Hay que destacar la limpieza de sus calles, sobretodo que todo esta como nuevo(es como una ciudad naciente). El hambre es nuestra única obsesión de este viaje, por lo que, como no, fuimos a comprar comida. En ese momento, nos dimos nuestro primer capricho comprando unas napolitanas. Seguidamente, fuimos hacia el famoso triple puente -bello y curioso-.

De ahí, partimos al castillo, en la cual había que ascender cuestas de la guisa del Angliru o peor. Es un hermoso castillo por lo que su ascensión a la torre era obligatoria. Después de miles de escaleras en forma de caracol, llegamos a la cima. Y nuestra forma de celebrarlo fue como no, con un gran bocata de york. Hay que decir que en este momento hay un odio compulsivo hacia este manjar. En el descenso convencimos al enano de la fregona para que se rapará la fregona de su gran cabeza. Veremos si lo hace.

Después de haber estado durmiendo el primer día en el tren y el segundo en la estación de Verona y del duro día de paseo de Ljublijana, nos fuimos a dormir al albergue nuestra merecida siesta. Dormimos solo una hora, en la cual, mi persona sufrió algo indescriptible, me costo un mundo y medio levantarme de la cama.

Salimos a tomar algo, había poca farra pero lo que si había era un ambiente agradable para tomar algo en alguna de sus terrazas.

¡¡¡¡1º noche en una cama!!!!(Espero que no sea la última)
Yo te bautizo como Diario del Atípico Mochilero Europeo; diario del viaje de Interrail del que escribe, Borja Pujol y los que me acompañan, David Olavaria, Erik Martín y Iosu Uría, su orden no está dispuesto por su importancia ni por supuesto, por su altura.